Crítica parcial a Marx y Engels al respecto de la Industrializacion y las naciones

«El aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos desaparecen de día en día con el desarrollo de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado mundial, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponde.

«El dominio del proletariado los hará desaparecer más deprisa todavía. La acción común, al menos en los países civilizados, es una de las primeras condiciones de su emancipación.

«En la misma medida en que sea abolida la explotación de un individuo por otro, será abolida la explotación de una nación por otra.

«Al mismo tiempo que el antagonismo de las clases en el interior de las naciones desaparecerá la hostilidad de las naciones entre sí.»

Parte del «Manifiesto Comunista» escrito por Marx y Engels, recogido de un escrito de españoles comunistas.

A riesgo de parecer herejes o peor aún, revisionistas, hay que bastante que decir respecto a este extracto de la histórica obra de Marx y Engels.
Sin dejar de definir esta postura a desarrollar como comunista (nos perdonen los ciertas corrientes), no va a ver una revisión sino una crítica. Y dura, por así decirlo, al ser este tema básico.
Siempre nos ha dicho que la realidad social define a los individuos, y que esto es, por así decirlo, un axioma marxista. Pero la definición individual como casi todo lo humano, y sobre todo lo interior en los individuos, suele ser algo complejo, o que suele tener muchas excepciones, o excepciones de gran peso. Pero cierto es que al menos influyen. Y pocas personas pueden abstraerse de dicha influencia. Podríamos decir, sin ir más lejos, que los orígenes de Marx y Engels y su devenir en figuras históricas del Socialismo podría ser sorprendente viendo los orígenes.
Si fuese una ley inmutable, se podría decir que todo miembro de clase obrero seria revolucionario…todo miembro de clase media, pequeño-burgués…todo miembro de clase alta reaccionario-fascista. Pero aquí es cierto que si bien ha habido miembros entre la clase alta amigos –honestos- de los pobres, obreros, oprimidos…que ha habido entre las clases medias revolucionarios o militantes coherentes anticapitalistas…y entre la clase obrera (seguramente en más porcentaje que las excepciones anteriores) fascistas, reaccionarios, lacayos y “amigos” de los poderosos, de una manera u otra la realidad social en la que han crecido y se han desenvuelto les ha influido, aunque quizás no decisivamente, o por decirlo de otra manera han tenido influencias más poderosas que su realidad social. Aun con esto, si uno se encuentra ante un alumno universitario del Opus Dei, por poner un caso, efectivamente lo más difícil es que se encuentre ante un anticapitalista y antiimperialista coherente y verdadero.
Todo esto es para decir que conviene no olvidar, a estas alturas, ni los orígenes de ambos, tanto Marx como Engels (y quizás sobre todo este último), ni sobre todo la época. Y ambas cosas son importantes.
En esa época no era difícil declararse o incluso ser socialista, social-demócrata, anarquista comunista. Como tampoco definirse de esas maneras y apoyar fervientemente el desarrollo industrial que se daba. Esto, como el creer en la objetividad de todo el desarrollo industrial, técnico y científico.
La Historia nos sigue llamando a la puerta para que veamos que no, que no fue, ni era, ni es objetivo, aunque en ese proceso hay cosas positivas, etc. Que es lo muchas veces, incluso en discusiones entre compañeros sobre el tema se esgrime el argumento, de que si claro que hay muchos defectos, muchas cosas malas, muchos errores…pero también hay cosas positivas. Hasta de una enfermedad o un revés se pueden sacar cosas de provecho, como el fortalecer el sistema inmunitario, pero claro en la otra mano está el riesgo de no salir de la enfermedad o reponerse del revés, o salir mal. Y este riesgo existe, y ya lo estamos viendo en muchos aspectos, que ya es una realidad.
Muchos, sobre todo en las corrientes principales del comunismo y del anarquismo (dejemos el socialismo aparcado), siguen pensando en parámetros petrificados, específicamente en lo referente del “progreso”, “desarrollismo”, “revolución tecnológico-cibernética” (tras apoyar los antepasados en su día la industrial) y su:
a) aparente carácter divino (no se le puede llevar la contraria, no se le puede hacer retroceder, o limitar, o sanear)
b) carácter intrínsecamente positivo (estaremos mal, pero antes de todo esto se estaba mucho peor en general, en TODO; aquí se suele confundir o intentar confundir, por ignorancia o malicia el “todo”, se suelen señalar ciertos aspectos como las relaciones socio-políticas y de clase existentes con otros como las economías autosuficientes, los procesos productivos respetuosos, o infinitamente más si se quiere, con la naturaleza aunque solo fuera por depender de ella, etc)
c) naturaleza omnipotente e imparable (no se puede parar este “progreso” por lo tanto para que siquiera oponerse teórica y analíticamente)
d) e incluso un supuesto carácter “natural” dentro de la evolución humana y de su sociedad, un desarrollo normal y armonioso (“aunque con sobresaltos” concederán algunos; vamos, que era natural pasar de arar con caballo y arado de madera, o de repente arado metálico del triple de peso para el que se necesitaba el doble de fuerza y al poco tractores; o pasar de procesar ciertos elementos como se hizo por siglos a la industria química a gran escala, o del trabajo artesano en los pueblos a las grandes siderurgias, de los barcos de vapor a los aviones, del fusil al misil balístico, del cañon a la bomba nuclear, de la energía eléctrica a la nuclear, del teléfono fijo al “tablet”, del libro al Facebook, etc)
En el S.XIX, hay que pensar cual era la realidad del Mundo. A veces parece ser simplificada en exceso, y sucede con las relaciones internacionales, con las relaciones internas en los países, con las mentalidades y culturas existentes más allá de las que han quedado recogidas en textos, obras, escritos de los historiadores oficiales, oficiosos, e intelectualidad variada y diversa. Y con esto en mente comparar o tener en cuenta las diferencias: entre la realidad de Alemania, con la de la península arábiga, la de Gran Bretaña con Chile, la de Francia con Nueva Zelanda o hasta con Japón. Si es que hasta dentro del continente europeo hay que pensar las diferencias entre Francia y Rusia, Irlanda y Gran Bretaña, Italia y Rumania, o Alemania y el País Cántabro. Como tener en cuenta las diferencias entre un pastor y un funcionario, entre un cura y un artesano, entre un universitario y un soldado, entre un pescador y un industrial, etc, etc. Sobran los comentarios.
Por un lado esto. Por otro el hecho de que era una época, para fortuna de millones y generaciones por venir, donde la Industrialización (sustentada ideológicamente por el Industrialismo, aunque NUNCA se haya pensado en esto por los puntos antes comentados), “abuela” de la Globalización, estaba bastante más limitada geográficamente aunque ya iniciaba su expansión por el Mundo.
Esta expansión se veía por muchos bajo el mismo prisma que los misioneros cristianos veían su “obra”: extender la civilización a las gentes…que, por esa lógica, es de suponer serian bárbaras. NO vamos a entrar en el debate de si la máquina de vapor, la minería intensiva y las maquinas tejedoras supusieron un progreso y avance (hacia la felicidad absoluta o casi absoluta de las gentes sin distinción es de imaginar, al ser este el objetivo hacia donde progresar de las gentes de bien) para los aborígenes australianos, los nativos cántabros o africanos, los campesinos ingleses o los indígenas sudamericanos; progreso y avance como el tren, por ejemplo, supuso para las naciones de Norteamérica y los bisontes.
El que escribe no había reparado antes en cierta expresión del texto de Marx y Engels pero ahora con la cita que en otro lugar hicieron, recogida al principio, sí. Y es de reconocer que la lectura de los autores y su obra más o menos oficiales del marxismo y comunismo no ha sido completa u ordenada, descubriendo por ejemplo a ciertos autores con obras y aportes significativos recientemente como en mi caso el albanés Enver Hoxa. Y aun así, uno considera que el Comunismo (teniendo en cuenta que el Comunismo NO lo inventaron ni Marx, ni Engels, como tampoco Lenin, Stalin o Hoxa) o si se prefiere el ser comunista significa teniendo ciertos valores e ideas inamovibles, significa debatir de todo, significa no tener ningún “santo” al que no se le puede después de leer y reflexionar, analizar y criticar. Y esto por supuesto que vale para Marx y Engels. Además, Por lo menos ese es el concepto de comunista de un cántabro.
Y si se saca a colación el término de “comunismo científico”, uno piensa que no era, no es porque el comunismo actual iniciado en esa época defendiese a “la ciencia” (esa que la burguesía desarrollaba como base necesaria de SU industrialización, y que traía y trajo todo aquello que “le corresponde” como dirían Marx y Engels) aunque lo haga en gran medida. Uno que cree que se dice “comunismo científico “por la concreción de ciertas ideas no plasmadas por escrito anteriormente, por la elaboración un método de análisis (con sus variantes cierto es), una forma de desarrollo político, una metodología concreta…una ciencia, en definitiva, revolucionaria o para la revolución. Este ha sido desde entonces el reclamo inicial para muchos de los que nos hemos acercado a sus teorías. Por esto entonces a Lenin, que sí que fue realmente un maestro comunista de la revolución (como Stalin, que fue otro), habría que llamarle científico. Y en un arrebato de locura: a día de hoy, incluso rechazando grandes partes de la teoría de ciertos autores o destacar su equivocación en el apoyo a los desarrollos de la burguesía de la época, como Marx y Engels entre otros, se puede seguir sacando lecciones de la praxis revolucionaria de Lenin, Stalin, Hoxa, hacer sus ejemplos de lucha propios y definirse uno comunista. Pues si fuésemos inflexibles o literales, ser comunista es querer el comunismo. Y lo dicho el comunismo existió. Lo llamaron Marx y Engels “primitivo”. Sería entonces, volver a él (nadie se asuste, con cosas aprendidas). Quizás sea un error abrazar inmediatamente todo lo nuevo, lo “moderno”, la moda. ¿Quizás este sea un comentario más por cántabro que por comunista?…
La expresión en cierta manera sorprende. Henos aquí leyendo que Marx y Engels, distinguen a países entre “civilizados” y , consecuentemente, los que no lo están, o como se decía en tiempos anteriores a ellos: barbaros.
Y esto es bastante significativo. El o la que quiera reducirlo a algo anecdótico allá ellos. Pero lo escrito en el Manifiesto elaborado por Marx y Engels al ser lo que es tiene importancia. Lo que se escribe y como se escribe. Y es una frase entera además, y en un contexto destacado en el escrito : “La acción común, al menos en los países civilizados, es una de las primeras condiciones de su emancipación.”
La explicación en parte, como ya se ha comentado en otras ocasiones previas y en otros lugares, es el origen y quizás más la época. Pero eso tampoco lo excusa todo. O no lo excusa en nada, al tener en cuenta la erudición de los escritores. Además es el s.XIX, no es el S.XI.
En esa misma época, por ejemplo, en Norteamérica, los “civilizados” blancos llevaban la civilización que los españoles habían impuesto en Centro y Sudamérica con anterioridad. Pero esa era una de las diferencia que hizo que el todavía hubiese proceso “civilizador” tan tarde si lo comparamos con el resto del Continente: en Norteamérica se había respetado inicialmente más a las naciones indígenas, se había limitado más la expansión en términos geográficos a la costa Este . Esto supuso que en el S.XIX hubiese “posibilidad” de que se iniciase la carrera “civilizadora” al Oeste. Como fue lo sabemos: masacrando tribus y poblados y exterminando en grandes cantidades nativos; destruyendo los métodos y formas de vida por la extinción del origen de las mismas, como en el caso del búfalo de las pradera; difundiendo el alcoholismo también; arrancando cabelleras de “indios” (para que nos digan después las películas que fue al revés) por un módico precio, etc. En esa época hubo muchos blancos que se dieron cuenta de lo “civilizado” de dicho proceso.
En todas las épocas, allá donde ha existido humanidad, o restos de ella, entre las gentes este tipo de hechos han sido cuando menos denunciados. Solo hay que poner el caso, como ejemplo paradigmático del cura español que denuncio las horribles masacres y genocidio contras las naciones nativas de Centro y Sudamérica a manos del Imperio Castellano (el germen de España pero ese es otro debate).
Las masacres cometidas contras las naciones norteamericanas suscitarían rechazo, y le suscitaron. Y en otras partes del Mundo con situaciones parecidas (la Industrialización era un proceso “global” recordemos), también, más de lo mismo. La industrialización necesitaba recursos, quería mercados, colonias, etc. Y ello a costa de imperialismo, sangre, destrucción, genocidios y “naturalicidio”. Todo esto a manos de las “países civilizados” sobre los que Marx y Engels comentaban de su unión. Estados donde en muchos, demasiados casos, el burgués y el obrero estaban igual de “civilizados”, compartiendo muchos aspectos y características, aunque no fuese la de clase.
De los fallos del Movimiento Comunista actual desde sus orígenes, en la época de estos dos pensadores alemanes, quizás estos sean los de más calado y consecuencias posteriores, y quizás el menos analizado, y por tanto el menos criticado.
Pero como se ha dicho: muchos años han pasado, mucho, mucho a dejado ya ver la “civilización” y la Revolución Industrial sobre su naturaleza y sus consecuencias.
Muchas veces ha habido que escuchar que esta crítica al proceso de industrialización de finales del s.XIX y el S.XX (y que decir de la actual revolución cibernética) es difícilmente compatible con el marxismo, con posturas socialistas, etc
Como anécdota del que escribe reconocer que cierto es que, y aunque suene muy raro es así, uno se define marxista básicamente porque Lenin así se definía (y después Stalin y otros revolucionarios comunistas, “marxistas-leninistas”), es decir, que es y lo fue más referente Lenin, evidentemente en lo práctico, pero también en el plano teórico… y desde su obra tanto teórica revolucionaria como practica revolucionaria, uno inició el contacto y la lectura de obras de Marx. En la época de Lenin, como en la de Stalin, una hipotética oposición a la Industrialización – y el Industrialismo- habría tenido otras repercusiones, habría sido de un carácter distinto, y a bien seguro más inefectiva. A tener en cuenta, el gran desarrollo que entre la época de Marx y la de Stalin se había producido a nivel científico e industrial. Sin ir más lejos en cuanto a la industria pesada para, por ejemplo, tanques, etc,
Otro cantar hubiese sido, cuando Marx y Engels, que más o menos, eran los comienzos de la Industrialización, y que todavía estaba dando sus primeros pasos, una oposición fuerte y organizada se hubiese producido. Ahí sí que habría sido más efectiva y hasta puede que victoriosa. Si se quiere poner un ejemplo: un ludismo, pero internacional y mas organizado, más generalizado y con una estructura ideológica y política más clara detrás. El ludismo, conviene recordar fue el mayor peligro para el “establishment” de la época y para reducirlo y sofocarlo tuvieron que organizar y mandar un auténtico ejército, de hecho mayor del que disponían en guerras en el extranjero,.
No fue el caso, y como se ve y se sabe Marx y Engels, aceptaron como natural el Industrialismo y la Industrialización. Una vez más, la crítica a la industrialización desde el análisis histórico y precursor de los acontecimientos actuales en muchos sentidos, e incluso a Marx y Engels por su apoyo, no se juzga incompatible con el definirse comunista. Ni mucho menos. Recordar que uno piensa y sostiene que ni Marx, ni siquiera Lenin son los padres del Comunismo. El Comunismo existía y existió en las naciones del Mundo mucho antes que siquiera los socialistas utópicos. Y por ende no se piensa que sea exigencia una industrialización que cree un proletariado para poder luchar y crear el Comunismo. Y esto es pues este existió antes que burgueses, proletarios, aristócratas. La Historia nos muestra tras un par de siglos de industrialización y especialmente su nueva fase de finales del S.XX a esta parte, que para nada ha acercado el Comunismo a la Humanidad, o siquiera haya servido para fomentar valores comunistas. Todo lo contrario, y hablando en genera salvando las excepciones: las naciones caen bajo la globalización, el pensamiento comunal se pierde, la solidaridad se pervierte, los valores naturalistas y humanistas son aniquilados o mutan, el Capitalismo es dueño y señor, el “Gran Hermano” neofascista avanza…

Lo que también sorprende sumado a la diferenciación entre civilizados o no es lo referente a la naciones. Aquí, aunque suene mal, se podría decir casi en tono jocoso, que en esto –aquí se habla de temas concretos, definidos por su exposición- casi parecen que quieren hacer de “poli bueno” del Industrialismo burgués. Ya se sabe, dos caras distintas – e incluso métodos distintos- para conseguir un mismo objetivo. El “poli malo”: los explotadores, la burguesía, etc.
“El aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos desaparecen de día en día con el desarrollo de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado mundial, con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponde.
El dominio del proletariado los hará desaparecer más deprisa todavía.”
Claro que uno, con esto que parece a Marx y Engels no les parece nada mal, puede dudar que si más que un teórico revolucionario era un mero comentarista de lo había y lo que venía. Entonces habría que quitar lo de “comunista” en este Manifiesto.
Muchos comunistas en la actualidad, comunistas que para otros temas y problemas son destacados analistas y pensadores…parecen no reparar en el hecho de que el Comunismo como ideología, a pesar de todo lo que avanzo en sus épocas de “ofensivas”, no avanzo aún más, porque mucha gente, para empezar, en zonas poco o “no-civilizadas” incluso, o sobre todo, dentro de los países supuestamente “civilizados”, asociaron al Comunismo con “moderno” y por consiguiente …con lo que el una burguesía en ebullición les traía, un “modernismo”, que como una tsunami, se cernía sobre sus vidas, con esa Industrialización que avanzaba entre humo y ruido. Así gentes pertenecientes a clases populares y/o posibles aliados de las clases obreras, campesinas, etc. contra la opresión social dieron la espalda al comunismo.
Está claro que, aunque fuera en parte, intuía el efecto “globalizador” que iba a tener el desarrollo que comenta, la Industrialización.
Pero aquí se puede decir que, objetivamente hablando, están-estaban equivocados en no oponerse a ello. Y es deber de los que venimos detrás, corregir los errores, fallos o equivocaciones sí que quiere solventarlos, aprender, mejorar.
Se puede ver que a la par que se desarrollaba la Industrialización en el Mundo los antagonismos entre los pueblos no hicieron sino aumentar. Especialmente claro, para empezar en la región geográfica de los países (estados) “civilizados”, con el estallido de la I Guerra Mundial.
A día de hoy solo hay que ver en la actualidad la cantidad de antagonismos, de hecho conflictos, exacerbados o hasta creados entre pueblos, como por ejemplo en África, por los propios estados “civilizados”. Estados “civilizados” en número mayor y de una procedencia más variada que cuando Marx y Engels pero eso si con la misma esencia, y de hecho algunos de los de entonces siguen ahí arriba, “civilizando”. Ahora se llama “exportar democracia”.
Y el aislamiento nacional, como decían, desde la época de su escrito a la actualidad ha sido superado a costa de un exterminio cultura inaceptable a nivel mundial cuya consecuencias no pueden ser ni siquiera comprendidas por el que escribe. El daño que se ha hecho a la Humanidad en este terreno, que para alguno de nosotros es de carácter vital o básico (la cultura, la idiosincrasia de los pueblos, etc), es incalculable y un hándicap para el futuro.
Viendo la situación actual está claro que el proceso globalizador, que es lo que vislumbraban en sus palabras sobre su época inicial, se puede definir como que es de todo menos bueno y positivo.
Respecto a lo de que Marx y Engels vieran ese “aislamiento nacional”, con sus “condiciones de existencia” como aspectos a superar, es algo más o menos debatible y se puede compartir o no… pero que eso fuera a ser superado por “países civilizados” (potencias imperiales y capitalistas para empezar a definir) decanta la balanza y deja, por lo menos a este autor con mal sabor de boca. Pero que Marx y Engels no supieran, pues con toda seguridad no lo sabían, hasta donde iba a llegar el asunto, y la profundidad, escala y extensión de la Globalización en parte les excusa en la defensa de los inicios de la globalización (que no en lo la “civilización”). Claro que, quizás intuían cosas pero pensaban que no sería tan malo; el hecho es que es lo que pasa al abrir la caja de pandora…que pueden salir cosas que quizás no te esperabas. Y parece ser que, entre otros, el Movimiento Comunista o las y los comunistas en general no han aprendido demasiado de ello.
Sea como fuere el hecho incontestable es que en el S.XXI, pasados prácticamente 3 lustros desde comienzo de siglo, no se puede aducir que no se sabe, no se ve; no se puede alegar ignorancia de ver con cierta perspectiva del comienzo de la Industrialización y su desarrollo hasta la actualidad. Y menos aun los que se dicen comunistas que en teoría analizan más ¿y mejor? Se ve, se sabe, como empezó la Revolución Industrial, como se desarrolló, a quien a básicamente beneficiado y a quien perjudicado, y que otras cosas ha traído, lo que ha costado, hasta hoy.
Y para ir finalizando, por cierto, tampoco se puede decir que estuviesen muy acertados en el análisis y definición de los procesos económicos y mercantiles como “libertad de comercio” y “mercado mundial”. Se entiende, si eso se ciñe en exclusiva al “mundo civilizado”. Pero tanto ayer como hoy, el Mundo lo componen no solo los “civilizados”, sino también los menos, poco o nada “civilizados”.
En definitiva, ¿se puede hablar de libertad de comercio cuando es entre la metrópoli y sus colonias?. No. La metrópoli dicta, controla e impone las condiciones, las normas, etc. Por otro lado la Historia demuestra que cuando era ese “comercio” era con barbaros, los civilizados más que comerciar engañaban o robaban.
Y en lo que respecta al “mercado mundial”, conviene pensar que no es igual que haya un mercado mundial entre las distintas naciones del Mundo, sean las relaciones mercantiles como sean y entre las naciones o estados que sean… y que el Mundo se convierta en una especie de mercado para una minúscula o pequeña minoría de naciones y/o estados. Un mercado del que coger recursos, expandir el consumismo en orden de crear mercados, eso sí básicamente controlados y manipulados por las potencias “civilizadoras” y/o sus alumnos aventajados.
Por último el dominio del proletariado queda muy lejos, y hay mucho que se opone a ello en el camino, y más de todo esto que vendrá, y en grandísima medida por el poder que la Industrialización y las siguientes revoluciones científico-tecnologías han otorgado y otorgan a las clases dominantes.
Y resaltar que si bien quizás no sea el origen de todos los antagonismos entre pueblos y naciones (que nada humano o producido por hay perfecto recordemos), cierto es que la inmensa mayoría de las guerras, y a buen seguro todas las más sangrientas y sobre todo las de aniquilación, conquista y ocupación, etc…no son debidas a diferencias culturales internacionales, siquiera a diferencias religiosas…sino al hecho de que para el Capitalismo, y más desde la IGM, la Guerra supone para empezar enormes beneficios económicos, y después supone la oportunidad generalmente de avanzar puntos de su agenda…a las clases dominantes.
Y si se habla de guerras y quizás se nos diga que antes del capitalismo también las había…y se habla de una entre un reino u otro hace 100 años, se ve sin apenas pensar que quien empezó la guerra no fueron los pueblos, aunque fueran totalmente distintos, sino los reyes. Y además, el hecho indiscutible que las de esas épocas eran menos crueles, mucho menos que las actuales. NI había el poder destructor de misiles, cohetes, aviones, tanques, etc. que se ha desarrollado desde la Revolución Industrial a esta parte…ni había la inhumanidad en la acción propia de ejercer la guerra que ahora hay.
Tendríamos que no olvidar, que hasta en la IGM, con lo terrible y cruenta que fue, lo fue básicamente para los combatientes, fue una guerra entre soldados que la sufrieron en sus carnes. Después de la misma, hasta los conflictos actuales (como los que se desarrollan en la actualidad y los inmediatamente recientes), se puso de “moda” ir extendiendo la guerra a partes no combatientes, extender la guerra a los civiles, a los campos, a las ciudades, , contra mujeres y niños también, a extender así la destrucción, el sufrimiento y la ruina, destacando cuando se hace desde el aire cobardemente. Todo ello y todos ellos muy “civilizados” y modernos…
En resumen, no se puede estar de acuerdo con ciertas posturas y posiciones vengan de donde vengan. Y que quizás hoy, en esta época tan “loca” y “veloz”, conviene más que nunca en analizarlo todo, profundamente, verazmente, honestamente sin miedo a llegar a las conclusiones que sean, a reconocer errores y criticar para poder aprender y mejorar.

DJM

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